¿Me haces un favor?




- ¿Me llevas al aeropuerto mañana?
- ¿Hora?
- Cinco de la mañana. Mi avión sale a las seis y media.

Cinco de la mañana en el Aeropuerto Adolfo Suárez, Barajas. Ningún metro abierto a esas horas de Dios. Autobuses que sólo salen de Cibeles. La negrura, las luces, las maletas, un turista que habla por teléfono, y un favor. ¿Me llevas al aeropuerto mañana? 

Favor. Favor. Could you please do me a favour? Would you mind? ¿Te importaría? Vértigo. ¿Por qué no?  La habitación comienza a dar vueltas. Favor, repiten las musas. Y entonces, les veo. Cientos de modelos sobre la pasarela. Está Jon Kortajarena, pero tiene cara de favor. Y suena Drinkee de Sofi Tukker. Mareos. Recuerdos de viejos favores ¿Me puedes dar clases de español? Corro, y corro. ¿Podrías hacer tú esa parte del trabajo? Maratón interminable. ¿Y la cena de Navidad, en tu casa? Me precipito. ¿Podrías redactarme un recurso de alzada?  Te lo devolveré. One love, one life, one need in the night. ¿Me puedo quedar en tu casa? Por ti lo haría cien mil veces más. Y allí. Allí está. ¿No la ves? Se ha disfrazado de carne. Es una mujer, una espiga rubia, lleva la corona de flores de Lana del Rey, las cejas de Frida Kahlo. Se llama deuda. Una deuda que se contrae, como las enfermedades. Una deuda que no se saldará. 

Llegamos a Barajas unidos por un contrato no escrito. Un contrato verbal. Romano. Nos abrazamos. El ganador y el perdedor. Rómulo y Remo. Caín y Abel. La mujer que se ha levantado a las cuatro -y tiene que ir a trabajar-, y el hombre que aún está de vacaciones, y vuelve a su país. Vuelve libre. No hay beso y ella conduce sola hasta casa. Demasiado tarde para dormir, demasiado pronto para desayunar. Toma el café y, más tarde, el metro -ahora sí, abierto- hasta el Ministerio de turno (a quién le importa cuál). Sube las escaleras, rota de sueño. Funcionaria joven. Cara amarga que mastica chicle. Suena Someone like you en otro ordenador. 

- Ponme Back to black, Santi.
- ¿Eso es que te ha dejado?
- Y además he tenido que llevarle al aeropuerto a las cinco de la mañana.

Comentarios

  1. Tu entrada me ha traído muchos recuerdos de una etapa muy bonita de mi vida. Gracias por eso.
    Esto de ser nuevo en tu blog y no enterarme de la mitad de las cosas me tiene un poco perdido aún. Quiero saber más. ¿Me haces un favor? Escribe pronto.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡De nada! Gracias por decírmelo. Para mi es genial compartir algunos de mis recuerdos y mezclarlos con imágenes de esta bonita ciudad. Tan querida, y tan odiada a veces.


      Un abrazo,
      P.

      Eliminar
  2. A mí me ha encantado. Me ha sacado una sonrisa, aunque amarga,pero sonrisa al fin y al cabo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Irene. Estoy encantada de tenerte por aquí.

      Un abrazo,
      P.

      Eliminar
  3. Muchas gracias, M.
    Quizá, demasiado intenso para mi. (;

    Un abrazo,
    P.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Siempre te leo (;

Entradas populares de este blog

¿Quién demonios son los sabios?

No es mentira esta postverdad